domingo, 10 de junio de 2012

El sepulcro de los vivos



El Sepulcro de los Vivos es el título de uno de los libros del célebre escritor ruso, Fiodor Dostoievski (n.1821). Esto le cae como anillo al dedo cuando uno se refiere a lo que son los Geriátricos en este país: tierra de nadie.

No solamente es culpa de los propietarios de los geriátricos, sino   también de los que tienen la responsabilidad   de controlar el funcionamiento de esos  lugares; de las familias que los dejan tirados como si fueran objetos y que no se preocupan si esos lugares están habilitados y serán bien atendidos.

El 8 de mayo pasado, dos ancianas murieron  como consecuencia de un trágico incendio registrado en un geriátrico del barrio porteño de Floresta, mientras que otras veintidós  personas tuvieron que ser trasladadas a distintos hospitales luego del siniestro.

Según un informe publicado por el diario platense Popular, “al menos treinta y dos ancianos   murieron en los últimos siete años por incendios declarados en diversos geriátricos en Capital Federal, el conurbano bonaerense y Córdoba, donde se registraron también más de cincuenta  heridos.”

La primera reflexión: ¿dónde  estaban, al momento del incendio,  la Asistente de guardia,  el sereno y el responsable  del mantenimiento del inmueble?
Creo que estoy escribiendo  una tontería.   porque en este país ni de las tragedias  se sacan conclusiones.

Una de las caras sombrías de los geriátricos, tiene que ver con  el personal contratado, que en su gran mayoría son mujeres, muchas de ellas carentes de idoneidad y que trabajan por que son  mano de obra barata.
La mala paga produce resentidos sociales. Y consecuentemente las primeras víctimas son los internos.

En el año 1987 rescaté a Mi Madre de una especie de campo de concentración. La encontré durmiendo en una cama hecha con cajones de manzana.
Como nadie la llevaba a hacer sus necesidades en un momento dado comenzó a despedir materia fecal por la boca.

Dadas las situaciones conocidas pareciera que también los médicos, que deben atender cotidianamente a los habitantes de los geriátricos, no tienen mucho que decir.
¿No será que miran para el lado equivocado?  

Como en todos  los órdenes de  la vida siempre hay excepciones.

Lo que no es excepcional es la actitud mercantilista de los propietarios de los geriátricos, que solamente se preocupan de la rentabilidad del negocio, si esto significa matar de hambre a los pacientes o darles alimentos de mala calidad.
No es privativo de la Argentina, en muchos otros lugares de este planeta llamado Tierra ocurren hechos similares y aún más graves.
La Vida es una Fotocopia.

Súmate a este espacio, haciendo sentir tu voz en todo aquello que pueda servir para tener  una vida más digna, menos abusiva, más humana.
Gracias. Saulrabin@gmail.com

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